
a veces el bdsm sale de las mazmorras y se muestra a la luz. ocurre, por ejemplo, cuando un lederón se hace una sesión de fotos en un lugar público, como una plaza o una calle de cualquier ciudad. para algunos puede resultar hasta curioso. en el fondo todo el mundo tiene derecho a vestirse como desee.
lo que vemos en la foto de hoy es más problemático porque implica restringir los derechos de alguien. desde nuestro punto de vista entendemos que lo hace voluntariamente, de hecho tal vez hasta haya suplicado que lo pongan así. lo hacemos constantemente y los que participamos del código lo sabemos. pero ¿qué pensaría un policía que pasase por allí y contemplara esta escena? posiblemente necesitaría escuchar el consentimiento de nuevo para garantizar que no se estaba cometiendo un secuestro. y así, el acto más libre y profundo que hace un sumiso, que es someterse libremente a su Amo, se convierte en un acto «sucio» pero necesario para evitar ser detenido y acabar en la cárcel. no hay nada negativo en esta reflexión. por supuesto imaginemos que efectivamente se estuviera cometiendo un secuestro, un delito que nada tiene que ver con el bdsm. porque incluso aquí, en las sesiones de secuestro, todo es negociado. en cualquier caso uno siempre esperaría que la camisa de fuerza de latex, la mordaza y la cadena colgando le dieran unas pistas al policía de que no estábamos ante un secuestro real, sobre todo porque nada de esto es muy útil a la hora de llevarse a alguien.

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