
viendo a un lederón así uno se plantea si está ante un Amo al que le gusta el bdsm o ante un roquero preparado para irse a un concierto, o a un motero a punto de salir para dar una vuelta con su máquina por los alrededores de cualquier ciudad. lo interesante es que puede ser las tres cosas o ninguna. tal vez sencillamente sea un dependiente de una tienda de ultramarinos al que le gusta el tacto del cuero y se lo pone para ir al bar de la esquina con los amigos o para tumbarse a ver una película en su salón. es cierto que la estética nos da pistas sobre las personas que las llevan y es cierto que nadie se pone algo por casualidad, sino para mostrar algo, pero la interpretación está en el ojo del que mira. y es en esa interpretación donde podemos equivocarnos. en el bdsm hemos jugado con esa variabilidad de significados para mantenernos «ocultos» pero a la vista. este es un claro ejemplo de ello.

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