
hay algo del bdsm que a veces se pierde vista. la gente se fija en el intercambio de poder, en el dolor, en la tortura, pero pocas veces se centran en la fuerza que produce y que da una relación de Dominación/sumisión. tanto para el Superior como para el inferior la dinámica que se establece hace que cada uno de ellos, en su ámbito, sea mejor, mas fuerte, más seguro de sí mismo, más honorable incluso. al desmontar y desarticular todo lo que de superfluo tenemos a nuestro alrededor, nos quedamos en cierta medida desnudos y eso permite que nos encontremos con nosotros mismos. como esclavo el objeto se ha sentido muy a menudo completamente indefenso y sin posibilidad de defenderse. esa experiencia radical de no tener nada a lo que asirse, salvo a las botas de su Dueño, ha hecho que sea algo mejor. como la espada templada con los golpes del yunque, así los Amos nos hacen mejores haciéndonos abrazar la obediencia.

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