sus brazos colgaban del techo y sus pies no llegaban al suelo. se balanceaba sin ver nada, sin poder decir nada por la mordaza y sin oír nada por la capucha de cuero acolchada. sólo oía cuando el látigo llegaba a su piel, haciéndole balancearse un poco más.
diario de un objeto
este es el nuevo espacio de diariodeunobjeto, que antes fue diariodeunesclavo. debido a diferentes circunstancias hemos tenido que mudarnos de servidor pero esperamos que este sea definitivo, al menos durante algún tiempo.

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