la escena era impresionante. el esclavo sólo llevaba botas y chaps, colgado por las manos del techo, con la polla a punto de estallar mientras unas pinzas colgaban de sus pezones y el Amo lo azotaba con golpes regulares y sistemáticos del látigo de varias colas.
sin embargo lo que más le impresionó fue la cara. ni una mueca, ni un gesto, ni un sonido. cada golpe parecía llevar al esclavo más lejos porque fuera donde fuese, el esclavo no estaba allí.
minirelato
diario de un objeto
este es el nuevo espacio de diariodeunobjeto, que antes fue diariodeunesclavo. debido a diferentes circunstancias hemos tenido que mudarnos de servidor pero esperamos que este sea definitivo, al menos durante algún tiempo.

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