¿a dónde iré? ¿qué necesito ver? ¿qué puedo hablar? parece que la esclavitud consiste en una serie constante de limitaciones, de restricciones, y así es de hecho. el esclavo ve restringidos sus movimientos, sus acciones, sus sentidos, incluso, en un estado avanzado de sumisión, sus pensamientos. esto tiene connotaciones negativas porque vivimos en una cultura donde se potencia el movimiento y el consumo permanente, de productos, de imágenes, de palabras incluso. siempre tenemos que tener más, ver más, consumir más. en el mundo empresarial, si no ganas estás perdiendo. incluso nos cuesta entender que esto no es así. no ganar no significa necesariamente que pierdas. esta dinámica puede convertirse en una tiranía que obliga a los individuos a vivir en una permanente tensión tanto interna como externa. nada parece ser suficiente, nada es bastante. resulta agotador.
el esclavo se libera de esta tensión. ya no tiene que competir, ya no tiene que luchar contra otros. se puede permitir el lujo de ser, mientras los demás se preocupan por tener cada vez más. por eso la sumisión tiene algo de religioso, de místico, porque ya no tienes que esforzarte en esas cosas sino en otras que son realmente importantes. por supuesto esto constituye una piedra en el camino de las grandes corporaciones, los grandes mercados y las multinaciones. ¿un ser que no necesita cada vez más? es un peligro. limitar lo exterior y centrarte en lo importante puede parecer una pérdida, pero sin duda es una ganancia. desde esta perspectiva la esclavitud es un regalo.


Deja un comentario