perros reales, en una calle real, con Amos reales en un encuentro leather en berlin. no estamos solos, ni locos, ni lo que sentimos dentro es una estupidez. hay otros que viven, sienten y piensan como nosotros. ellos y nosotros formamos una comunidad y cuanto más unidos estemos, más nos apoyaremos y podremos vivir más profundamente nuestra sumisión, nuestro deseo de servir a nuestros Dueños, a nuestros Amos.
en este caso, además, el latex y las botas añaden un plus fetichista al hecho de la sumisión, la obediencia y la deshumanización, aunque creo que más que deshumanización deberíamos emplear el término subhumanización. tal vez no dejamos de ser humano. la humanidad habla de nuestra forma, de nuestra naturaleza pero no nos conceda nada más que la obligación de servir.



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