
el objeto se sorprende porque parece que la imaginación a la hora de torturar, encerrar y controlar a los inferiores no tiene límites, como muestra la imagen de hoy. en una combinación increíble de mueble y correas, el esclavo está completamente indefenso y sin posibilidad de escapar. un simple mordaza y unas puestas lacadas y podría estar en cualquier salón o dormitorio de una casa bien, incluso, como comentó el objeto en una ocasión, en una comida familiar. resultaría muy morboso estar con familiares, amigos o colegas comiendo sabiendo que ese mueble de aspecto inofensivo encierra un esclavo dentro. además no habría problemas de tratar temas delicados, cerrar tratos de millones o realizar actos íntimos. el esclavo estaría aislado de todo eso, sumido en su propia interioridad, aislado del exterior. sin duda tremendamente perverso, en el buen sentido.

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