
placer y dolor se confunden en el bdsm. se superponen hasta el punto de no se pueda distinguir fácilmente entre uno y otro. este hecho fortalece al esclavo, lo hace más duro, lo plenifica. por eso los sumisos debemos agradecer a nuestros Amos todo lo que nos hacen, todo lo que trabajan y se comprometen con nosotros, todas las energías que emplean para entrenarnos y, en definitiva, todo el tiempo que nos dedican. no merecemos tal cosa, pero Ellos lo hacen, preocupados por nosotros, por nuestro bienestar, para que crezcamos como inferiores. ¿cómo no vamos a adorarlos? ¿cómo no vamos a obedecerlos? ¿como no vamos a entregarnos a Sus Designios? no hacerlo es lo que realmente constituye una locura.

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