
como toda cultura que tiene sus códigos, corremos el riesgo de volvernos excesivamente puristas, estableciendo lo que es ortodoxo y lo que no lo es. es un peligro que suelen tener especialmente la gente muy partidaria del protocolo. confundir los gustos propios con lo normativo hace que caigamos en la misma trampa de la que queremos huir. algunos pensarán que las zapas no van bien con el pantalón de cuero, o que la gorra de plato no tiene nivel, o que los guantes no son demasiados fetichistas; pero no hay que olvidar una cosa, que si es un inferior lleva lo que su Dominante le ha dicho que lleves y si es un Amo no somos nadie para decirle lo que debe llevar. ser como fuere su decisión es un único criterio. eso es el bdsm.

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