
uno sabe que está en su sitio cuando ve, siente y huele el cuero y las botas de su Amo. mi Señor lo hace en cada viaje. tras ponerle la cadena al cuello lo primero que hace el objeto es arrodillarse y acariciar el cuero y lamer las botas. el olor lo rodea y embriaga. el objeto entra aún en más subspace y entonces oye la voz de su Señor que, desde algún lugar le dice «Ya estás en casa». y el objeto se da cuenta de que es una realidad.

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