
a menudo se piensa que la sumisión es un acto de entrega, y que por tanto es exclusivo del inferior. sin embargo no es exactamente así. es cierto que, a diferencia del maltrato, la sumisión en el bdsm es voluntaria y, por tanto, un acto del inferior. pero casi tan importante como entregarla es aceptarla, y eso solo puede hacerlo un Dominante. el intercambio de poder, que es la base de cualquier relación de Dominación/sumisión es eso, un intercambio. el inferior ofrece la sumisión, que es aceptada por el Superior, y Éste impone su Dominación, para cubrir el vacío que deja la sumisión del inferior. realmente es el Amo quien carga con todo, quien asume toda la responsabilidad, quien lleva la voz cantante, la única voz de hecho. físicamente eso se puede manifestar de muchas maneras. la más evidente es cuando el inferior se arrodilla. en ninguna cultura un ser humano abandona su postura erguida si no es por motivo del dolor o para descansar, o como en este caso, para mostrar inferioridad ante otro ser humano. por su parte el Dominante puede o suele poner su mano sobre la cabeza o el hombro del inferior en señal de aceptación. es el equivalente de cuando acariciamos a nuestra mascota. no solo estamos dando una muestra de cariño sino que le estamos dando una señal de quién está al mando.

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