
la humillación pública es una forma extrema de humillación, que no todos pueden soportar, pero que produce una gran cantidad de beneficios. es una forma muy efectiva de destrozar el ego, de hacerle ver que no controla ya absolutamente nada. ver como eres sometido por alguien que no participa de la comunidad, o que si lo hace pero no te había visto como un inferior, es una salida del armario en toda regla, la segunda para la mayoría y la primera para algunos. la vergüenza puede ser muy alta, pero no hay que olvidar que la humillación es el alimento de todo buen esclavo. sin embargo, y precisamente por lo potente que es, hay que tomarla usarla con cuidado. hay inferiores cuyo fetiche es que les destrocen la vida y piden ser expuestos de formas muy radicales. tal vez ese no sea tu fetiche y siempre hay que tener en cuenta una frase que le dijeron al objeto hace tiempo: «Nunca hay que despertar a los leones que no estás seguro de poder alimentar posteriormente».

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