
desde que mi Señor dijo que el objeto era eso, un objeto, la atención de esto se ha fijado mucho más en esta forma de Dominación y sumisión, en esta forma de existencia. ser deshumanizado, objetificado, parece ser la última forma de humillación. no tener rostro, ni identidad, ni nombre. y por tanto tampoco derechos ni voz, ni sexo. a un objeto se le priva de todo lo que se considera característico de un humano. no tiene piel y se mantienen las funciones básicas porque se quiere que sea un objeto vivo. lo interesante, y que muchos olvidan, es que no es cruel, porque el inferior lo desea, lo necesita, lo ha buscado consciente e inconscientemente y lo ha suplicado insistentemente. uno se convierte en objeto voluntariamente porque así encuentra su felicidad. es algo prerrogativo de cada uno y lo cruel, lo realmente cruel, es tratar a un objeto como un humano.

Deja un comentario