
ningún acto es tan humillante para un vanilla y tan expresivo de la sumisión de un bdsmero como besar y lamer las botas de un Amo. por eso tal vez es un ritual tan extendido. como hemos dicho en otras ocasiones el efecto de este gesto en el sumiso es casi inmediato: activa el subspace, lo pone en situación de obediencia. muchas veces ha recordado el objeto una conversación con un supuesto esclavo que decía que uno de sus límites era besar o lamer las botas de su Amo. inmediatamente el objeto pensó que era incapaz de obedecer y de someterse y que era un esclavo que dominaba desde abajo. por supuesto no pertenecía a nadie y el objeto le perdió la pista pero dudo que, con esa actitud, algún Amo lo aceptara. da igual si es en público o en privado, si son botas vaqueras, wescos o se skin, incluso da igual si son unos zapatos de ejecutivo. besarlos siempre es decirle a quien los lleva: «estoy aquí y te obedezco».

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