
toda relación bdsm se basa en dos principios: la asimetría de la relación y su proporcionalidad inversa. un Amo y un esclavo no pueden ser iguales. eso es una contradicción de términos, dos principios excluyentes. son dos polos opuestos de una misma realidad, si se quiere plantear así pero opuestos al fin y al cabo. pretender cualquier tipo de cercanía, de reciprocidad o de igualdad vicia la relación y es el camino más directo hacia el desastre. junto a esto está la proporcionalidad inversa: cuanto más dominante sea el Amo, más sumiso será el esclavo. esto también es algo que le cuesta entender a la mayoría, incluso a Superiores e inferiores que están involucrados en este tipo de relación. a veces el ego se hace presente y le dice al Dominante que está «abusando» de su sumiso, cuando la propia naturaleza de la relación hace que eso sea, precisamente, lo que el sumiso necesita. la triunfo de la misma, de la relación, está en dosificar la fuerza y la intensidad con que esta relación de inversión se produce. ser usado hasta el extremo no es un abuso, es responder a la naturaleza del inferior. solo hay que dosificar hasta donde está preparado para llegar en cada momento. ese es el proceso de entrenamiento. eso es lo que lleva tiempo y para lo que el Superior debe utilizar toda su sabiduría.

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