
hay actos que hablan por sí mismos, que gritan, de hecho. hay imágenes que no necesitarían explicación porque en sí está el sentido de lo que expresan, porque van más allá de lo que muestran. todo el bdsm, todas nuestras prácticas y rituales, toda nuestra cultura, gira en torno a una premisa básica, la desigualdad en las relaciones, el hecho de que algunos deben mandar y otros obedecer, de que algunos han nacido para dirigir y otros para seguir, de que algunos deben dominar y otros someterse. cualquier práctica, actividad, conversación o comportamiento dentro del bdsm tiene esta premisa en su base. no siempre es fácil expresar esto. a veces se usan collares y cadenas. en ocasiones se fija uno en las prácticas sexuales. pero ninguna de estas cosas es determinante ya que hay Amo que les gusta llevar cadenas al cuello como adorno, o esclavos a los que se les ordena follar a sus Amos. sin embargo la imagen de hoy no deja lugar a dudas y expresa claramente esta relación de dependencia, de asimetría. ningún Amo se arrodillaría ante su esclavo, ningún Dominante pondría su cara en los genitales de su sumiso poniendo las manos a la espalda. ningún inferior se atrevería a coger la cabeza de su Superior de esa forma. aquí los roles están claros, son evidentes. es una escena altamente sexual, y sin embargo prácticamente no hay ningún trozo de carne a la vista. no hay genitales, no hay sexo, solo poder en acción.

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