
al final todo se reduce a esto, ni más ni menos, por lo menos para los inferiores: a estar indefenso y disponibles para ser usados por nuestros Superiores. lo que viene a continuación puede ser dolor, o puede ser placer, o puede ser amabas cosas entremezcladas, algo que la mayoría no comprende. pero el hecho es que estamos ante un ser que ha dejado de ser humano. sin rostros no hay identidad, sin cara no hay humanidad. atado no puede defenderse ni evitar nada. está indefenso, entregado, completamente sometido. su cuerpo en tensión empieza ya a doler, incluso antes de haber recibido ningún golpe, latigazo o caricia, que en nuestro mundo casi se confunden. porque un latigazo es una muestra de amor y compasión. un Superior sabe lo que un inferior necesita, o debería saberlo, y si no lo sabe tal vez no sea tan Superior. por eso nos ponemos en Sus manos, porque Ellos nos conocen mejor que nosotros mismos. el desenlace de esto no lo sabemos. solo sabemos que así debe ser, que así es como es y que esto tiene sentido.

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