
a pesar de todas las horas de gimnasio que los lederones, esclavos, sumisos, perros, inferiores varios y objetos tenemos a nuestras espaldas, el bdsm es la victoria de la mente sobre el cuerpo. para muestra un botón. el inferior de hoy tiene un cuerpo hipertrabajado, currado al máximo, musculado y deseado por cualquiera. sin embargo basta mirar a sus ojos para darse cuenta de que su cuerpo no importa. está sometido, controlado, en subspace. pertenece a su Amo y haría cualquier cosa que el Amo le ordenara y este Amo puede que no tenga un cuerpo tan bonito, ni tenga la misma altura, ni acumule las mismas horas de gimnasio. eso no importa. lo único que importa es quien manda, y en este momento desde luego no es esta rata de gimnasio.

Deja un comentario