
llega un momento en el entrenamiento, no para todos ni obligatoriamente, en el que la anulación de lo que fuiste anteriormente se va haciendo realidad. la sumisión en sesiones no te deja indiferente. te va marcando y minando la identidad, o mejor dicho, la supuesta identidad. cada vez te das más cuenta de que eres menos humano de lo que pensabas porque haces cosas que son impensables para un humano. la lógica se vuelve aplastante. si haces cosas que ningún humano haría y te sientes bien haciéndola, entonces es que no debes de ser humano. por eso muchos sumisos se sienten perros, fags, gimps u objetos, porque la lógica de su existencia les lleva a esa conclusión.

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