
dos lederones en el transporte público. sentados frente a ellos solo hay dos opciones: o el miedo y el rechazo, o la admiración y la excitación. a nadie deja indiferente una imagen como esta. todo el mundo se decanta por una opción o por otra. es cierto que, según tu grado de adiestramiento social, tu grado de sumisión a las normas sociales, puedas disimularlo más o menos. sin embargo en el interior de todos se produce esas dos reacciones. igual ocurre con el bdsm. ante una práctica o un fetiche puede producirse un rechazo o una admiración y excitación. así es como se establecen los límites y como uno descubre qué está dispuesto a hacer y qué no. es un proceso de autoconocimiento y un viaje de autodescubrimiento.

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