
lo hemos dicho en muchas ocasiones en el blog. no importa lo musculado que estés, o lo fuerte que parezcas, o lo machito que te creas, cuando te atan y amordazan todas esas diferencias desaparecen y te conviertes en un sumiso más, un sumiso indefenso a merced del Dominante. no hay que confundirse con el envoltorio. eso es lo que muchos animales de gimnasio desean, buscan y añoran, ser sometidos y controlados. un buen banco de tortura dejará al sumiso abierto y disponible, para usar cualquiera de sus agujeros o para azotarlo y torturarlo como se desee. puede moverse lo que quiera, no saldrá de ahí a menos que lo liberen. la cuestión a plantearse es qué le motivó para aceptar estar en esa situación. la imaginación es libre.

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