
nuestra vida, la vida del bdsm, de Amos y esclavos, de Superiores e inferiores, se basa en un principio sencillo, fácil: que el mundo es radicalmente desigual y que hay una jerarquía que nos condiciona. a pesar de las ideas extendidas desde los principios de la sociedad contemporánea de igualdad, libertad y fraternidad, la realidad es que es mundo no es así, no está organizado así. hay gente que es más libre que otra, incluso en el mundo occidental. hay gente que es más igual que otra y desde luego poca gente es fraterna. lo que hace el bdsm es transformar esta situación, esta hipocresía, en una realidad, la asume y las convierte en fuente de realización y de placer, de equilibrio y de coherencia. somos nosotros, y no los supuestamente liberales, los que vivimos acorde con la naturaleza y con la conformación de la sociedad. y en una especie de círculo que se cierra sobre sí mismo, vivimos una sumisión y una esclavitud libremente aceptada, porque en el bdsm no se puede obligar a nadie a someterse, igual que no se puede obligar a nadie a dominar. para ser esclavo debes ser realmente libre, una de las múltiples paradojas de esta forma de vida.

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