
el hablar es un lujo y un privilegio que no valoramos, y las palabras una fuente de poder que desperdiciamos. por eso vivir amordazado es un regalo. por eso el silencio es una bendición, que por cierto es bastante escasa en nuestro mundo. de ahí que tenga tanta fuerza ver a un esclavo amordazado. sin poder hablar no hay opinión, no hay decisión, no hay voluntad. no hay queja, ni deseo. no hay pensamiento, ni creencia. la palabra es el vehículo por el que sale todo lo que tenemos dentro. sin ella todo queda en el interior. puede ser porque no tengamos nada importante que decir, o porque nada de lo que digamos merece la pena. o puede, como en el caso del objeto, que esto no tenga derecho a decirlo.

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