
todo nuestra filosofía, la del bdsm, gira alrededor de la idea de la desigualdad radical, de que existen personas que han nacido para obedecer y personas que han nacido para ser obedecidas. dicho de otra forma hay personas que merecen ser obedecidas y personas que merecen obedecer. no es una mera cuestión ontológica, de lo que son, sino también existencial, porque obedeciendo y siendo obedecidos es como esas personas encuentran sentido a su existencia y alcanzan la felicidad y la plenitud. por supuesto en una sociedad imaginariamente igualitaria como la nuestra, esta diferencia radical resulta no sólo chocante sino censurable. sin embargo en el bdsm es el centro de nuestra vida. los Amos como el de la imagen de hoy no tendrían sentido sin esclavos como el que supone está a punto de besar o lamer la suela de sus botas. si uno el otro no tiene sentido. es una relación simbiótica perfecta.

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