
un Amo es siempre una figura intrigante. lo es para el resto de la sociedad, pero especialmente para los inferiores. no sabemos de donde sacan su fuerza, en qué se basa su seguridad, cómo consiguen su energía. sin embargo sentimos y vivimos todas estas cosas. cuando da órdenes, cuando nos hace temblar con su mirada o su tono de voz. cuando nos castiga por alguna falta. entonces pone todo su ser en la relación, toda la carne en el asador. porque no se puede conseguir auténtica sumisión si no se invierte energía. entrenar a un esclavo lleva tiempo y requiere esfuerzo y compromiso. todo esto está envuelto en un halo de misterio que un inferior no llega a comprender.

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