
la dualidad forma parte de nuestra vida porque sentimos, nos comportamos y buscamos cosas que la sociedad no solo no valora sino que censura, rechaza y, en muchos lugares, aún se considera enfermizo. por eso tenemos que «jugar» en los márgenes, ocultándonos a veces, disimular en ocasiones y a menudo jugar a la polisemia. ¿soy un Amo sádico o un motero inofensivo? ¿me gusta el cuero porque es la última moda o lo llevo porque un esclavo sabe que tiene que arrodillarse y lamerlo? ¿estas botas son cómodas y por eso las llevo o son cómodas y las llevo para que las lamas? el problema de la polisemia de los símbolos es que pueden llevar a equívocos. su riqueza es que nos permite traspasar ciertos límites que nos ha impuesto la sociedad para expresarnos.

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