
la tentación siempre está ahí, en mayor o menos medida, pero está. aparece con la pregunta ¿pero dónde me he metido? y sigue con la de ¿adonde me llevará esto? es el miedo del vértigo a caer, del peligro que corres, porque hay que admitir que el bdsm es de por sí peligroso y quien diga que no es un inconsciente. desde la sesión más simple hasta la relación protocolaria más estricta, el bdsm está lleno de riesgos psicológicos, mentales, morales, sociales e incluso espirituales. porque es una senda que nunca acaba, que siempre que cubre una etapa se abre un nuevo camino y estas preguntas aparecen ante el novato que dice que el único material que tiene son unas botas militares, y ante el sumiso que tiene un catsuti y muñequeras de bondage como el de la foto. e cierto que de ninguna de las dos cosas se puede deducir la experiencia de cada uno pero no es normal gastarse tanto dinero como la fdD si no se ha entrado ya en el ambiente.
y lo peor es que no hay respuesta para las preguntas porque no hay garantías ya que no hay experiencias sin riesgo. todo puede salir mal siempre. lo nuestros es la encarnación de la ley de murphy. incluso hay gente que ha muerto, no pocos. por eso nos alegramos cuando sale bien y nos da tanto placer. por eso hace que nos sintamos vivos.

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