
cada bedesemero tiene un estilo, sus gustos, su estética que suele exteriorizar sus fetiches. aquí la estética no es una mera cuestión de modas sino una expresión de algo más profundo, de una práctica sexual. el gris refiere al bondage, el rojo al fist y el amarillo a los juegos acuáticos. y luego están las tribus: los lederones, los osos, los skins, los rubber. las combinaciones son muchas, las posibilidades enormes, pero todos nos reconocemos miembros de una comunidad porque participamos de los mismos códigos. tenemos algo en común y ese algo en común nos vincula por encima de cualquier otro rasgo.

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