
un vanilla no soportaría esto. lo vería como algo humillante y degradante, como una perversión. posiblemente le diera asco o repulsión. y precisamente por todo eso es por lo que los inferiores añoramos estar así. independientemente de las repercusiones físicas: de los doloroso o placentero que pueda llegar a ser, lo más importante parecen ser las consecuencias psicológicas. así el Amo derriba al ego, lo somete y lo pone bajo su control. la humillación se convierte en el alimento del inferior y la obediencia en su guía. esto es, en el fondo, un proceso de aprendizaje en el que el sumiso debe aprender que todo lo que ha conocido hasta ahora, todo lo que le han enseñado, no es más que una sarta de falsedades, de mentiras, de construcciones hechas para justificar una situación de desigualdad real, pero de la que no quieren que te des cuenta. solo la habilidad del Amo y el compromiso del esclavo pueden llevar este proceso a buen término.

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