
hay una especie de poética contradicción en el bdsm porque al tiempo que nos encontramos profundamente a gusto en las sombras, nuestras ropas tienen la peculiaridad de que brilla a la luz. tanto el cuero como el latex refleja cualquier fuente de iluminación que haya cerca a pesar de que parece que nuestro espacio natural son los callejones, las mazmorras, los sótanos y los lugares abandonados, especialmente de tipo industrial. lo interesante en el bdsm es lo que ocurre en las sombras, en la oscuridad. allí la Dominación se puede manifestar. la sumisión puede vivirse y la esclavitud voluntaria puede realizarse. en las sombras nos sometemos y nos someten. en las sombras damos rienda suelta a nuestra naturaleza, con otras normas, con otras reglas, las que establece el Amo, las que dicta el Dominante. y nosotros, inferiores, añoramos vivir entre las sombras.

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