
ayer hablamos de la jaula como protección y hoy vemos un tipo de protección diferente, y doble. el bondage se suele entender como una forma de limitar la capacidad de acción de los sujetos, y es así. para la mayoría de los fetichistas es la sensación de indefensión lo que les atrae del bondage. sin embargo hay otro sentimiento que abunda entre algunos inferiores y es que, al estar imposibilitados de actuar, están imposibilitados de equivocarse o hacer algo mal. en definitiva el bondage les impide elegir y la capacidad de elección es lo peor que puedes hacerle a un esclavo natural. aquellos que parece que por naturaleza somos sumisos sufrimos teniendo que elegir y por eso necesitamos a alguien que elija por nosotros, que establezca los objetivos, que decida. además hoy esta protección es doble porque no solo se limita a los brazos sino que la jaula de castidad multiplica esa protección. no es infrecuente encontrar por internet testimonios de inferiores en castidad que se refieren a la jaula como un sistema de protección que evita que hagan lo que no deben. en el fondo, en ambos casos, subyace el hecho de que somos incapaces de gestionar nuestra existencia y son necesarios los Amos y Dominantes para que lo hagan por nosotros. no hay nada vergonzoso en admitir eso. es así y cada uno tiene su función en la vida. la nuestra es someternos y obedecer, porque no podemos gestionar nuestra existencia. la de los Amos es mandar y dirigir, porque ellos necesita gestionar la existencia de los inferiores.

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