
los fetichistas parece que tenemos un ansia insaciable. no nos basta con un fetiche. cuando lo tenemos lo llevamos al extremo y cuando tenemos varios buscamos la forma de simultanearlos, de superponerlos. se convierte casi en una obsesión, en una necesidad. hay amantes del cuero a los que le gusta el bondage. a gente que le gusta que le aten le llaman las botas, y a los primeros les seduce lo segundo. por eso cuando encontramos una imagen como la de hoy parece hecha para nosotros. cuero, botas, bondage… y la inevitable envidia, al desear ser ese que está ahí, indefenso y fuertemente sujeto, sin poder moverse y a la merced del Amo que lo ha puesto ahí.

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