
al objeto siempre le ha llamado la atención esta forma de llevar la camisa de fuerza. dándole la vuelta se consigue invertir la comodidad de tener los brazos sujetos por delante con la incomodidad de tenerlos doblados por la espalda. una de las cosas que marcan el bondage con camisa de fuerza es que puede llevarse durante mucho tiempo ya que no afecta a la circulación sanguínea ni a los músculos. si el Amo une los brazos por la espalda el efecto es el contrario y se convierte en una tortura. y eso es solo el principio. si añadimos la capucha tan ajustada y las cadenas en las piernas tenemos el escenario perfecto para una tortura por posición estresante. el dolor es otro de los vehículos para conseguir romper al inferior. en esta posición es una cuestión de tiempo. hay algo perverso en plantear esta postura y luego dejar que haga efecto. se rompe al gimp con paciencia.

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