
a veces basta un toque, algo intrascendente, que pasa casi desapercibido, pero que marca la diferencia. los inferiores nos adiestramos y nos acostumbramos a ver esos detalles, a percibirlos. puede ser una muñequera, una pequeña cadena al cuello o unas botas. estas últimas son especialmente significativas, al menos en el entorno donde vive el objeto porque no son nada comunes. seguramente en algunas zonas de estados unidos o de sudamérica puede que sean más normales, pero aquí suelen indicar un gusto fetichista. esos pequeños indicios son las pistas que suelen llevar a un inferior, o a un Superior, a entrar en contacto con alguien que tenga los mismos gustos que tú. son formas de reconocernos en un universo vanilla que nos rodea y nos censura. es el recurso de los que viven en los márgenes, los códigos de los que no pueden expresarse libremente.

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