
hay abrazos y abrazos, y el abrazo de un Amo no tiene parangón para un esclavo. es el abrazo de la propiedad, de la posesión, de saber que le perteneces y de que no te dejará escapar, lo que se traduce en tu mente de inferior en que no te dejará fracasar ni te dejará caer. te sujeta los brazos porque Él actúa por ti. te tapa la boca porque Él habla por ti. te cubre la vista con una capucha porque Él vela por ti y ve aquello que tú no ves. un buen Amo te dirige y orienta para que te desarrolles al máximo, porque así Su propiedad valdrá más. y mientras tanto tú vas cediendo poder, porque nunca lo has querido. descubres que no merece la pena hablar, que no tiene sentido decidir, que es una inutilidad opinar. y vas cediendo ese poder que la sociedad te dio, o ellos afirman que te han dado, pero que realmente no era sino otra forma de esclavitud. y así, paradójicamente, cuando te entregas, te sometes y te esclavizan, te liberas y sientes la paz y la felicidad de que Otro, Él, decida por ti.

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