
el objeto tiene cada vez más claro que la libertad es una fantasía. que no existe realmente. un ligero análisis sociológico pone en evidencia que ese principio, que fundamenta las sociedades occidentales, no es tal. hay grupos de poder, grupos de control que escapan a la propia supervisión de los gobiernos, a cuyos portavoces se le llena la boca diciendo que son la encarnación de la voluntad popular. todo mentira. vivimos esclavizados, en el mejor de los casos solo por las normas sociales de lo que está bien, de lo que está mal, de lo que debemos hacer. en el peor de los casos estas cadenas se han convertido en leyes. en el bdsm no engañamos. mostramos abiertamente nuestra esclavitud, nuestra dependencia, y además lo hacemos conscientemente. no se obliga a nadie en el bdsm a someterse, como si ocurre en el mundo vanilla. ¿cómo se atreven a decir que son mejores? el objeto obedece al Dueño porque sabe que el Dueño quiere lo mejor para el objeto. no ocurre lo mismo cuando el objeto tiene que obedecer a un policía. la diferencia es abismal y por eso el objeto prefiere unas cadenas a otras. las que lleva al menos las ha elegido el objeto.

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