
en la vida existen contextos formales y no formales, pero incluso en estos últimos el fetichismo puede estar presente. ir a trabajar a la oficina puede llegar a ser algo aburrido para un fetichista, a menos que se vaya de esta guisa. la cuestión que se plantea el objeto es si en la oficina permitirían ir así y si aceptarían esto como parte de la etiqueta de «traje y corbata». el objeto no puede dejar de imaginar un despacho llego de gente seria, con trajes carísimos, abogados por ejemplo, y que llegue un cliente y uno de ellos tenga un traje de cuero como este. desde luego si el cliente fuera un fetichista contrataría al bufete sin dudarlos.

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