
a veces lo más simple es lo más efectivo. el mundo fetichista se ha desarrollado mucho y a veces cae en la exageración, en lo estrambótico. en esos casos lo sencillo es lo mejor, volver a los orígenes como un buen vaquero con botas. en su simplicidad, en su originalidad se encierra gran parte de su fetichismo, de ser objeto de deseo por algunos.

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