diario de un objeto

nueva casa de diario de un esclavo


reprogramación I

(comienzo un nuevo relato sin que eso signifique que haya acabado el anterior titulado secuestro).
siempre le habían gustado el cuero y las botas. poco a poco había conseguido el suficiente dinero para comprar algo de material, y el suficiente valor para ponérselo y encontrarse con otros hombres que tuvieran sus mismos gustos. a medida que se iba introduciendo en este mundo, se daba cuenta de que no era tan solo la sensación del cuero y las botas lo que le excitaba, sino el juego de poder que se producía en una sesión. lo que le excitaba más era arrodillarse delante de otro tio, encuerado y embotado, que le diera órdenes, que le dominara y sometiera. eso era lo que le gustaba. cruzar esa puerta l asustaba, y por eso siempre era reticente a hacerlo, hasta que llegó EL. el encuentro fue casual, en un bar normal y corriente, nada especial, pero EL llevaba puestas unas botas de cowboy impresionantes, unas sendra repujadas, azul y negras, que levantaban la punta amenazante. eso era suficiente para que su boca se secara, su corazón comenzase a palpiar aceleradamente, y no pudiera apartar la vista del suelo, justo donde pisaban esas botas.
EL se dio cuenta, claro que se dio cuenta. hubiera reconocido a un botero a kilómetros de distancia, y a un esclavo un poco más cerca, pero con igual seguridad; y en cuanto lo vio supo que era un esclavo, supo que sería su esclavo. cuando lo vio allí, babeando sin poder quitar la vista de sus botas, supo que sería suyo, que sería de su propiedad. en dos segundos se formó en EL una determinación que le había llevado a ser lo que era, un exitoso hombre de negocios. podía conseguir cualquier cosa, menos lo que había querido tener desde su adolescencia: un esclavo, alguien que le perteneciera y que fuera de su propiedad. legalmente era imposible, pero en el mundo bdsm había una posibilidad de encontrar alguno; alguien que fuera lo suficientemente especial como para someterse completamente a otro hombre. en su interior sintió que el destino le había puesto delante a ese ser, irónicamente, en una cafetería cualquiera. cuanto más lo miraba allí, empequeñeciéndose ante la visión de sus botas, más sabía que aquel ser sería suyo, sería su Dueño, sería de su propiedad.


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este es el nuevo espacio de diariodeunobjeto, que antes fue diariodeunesclavo. debido a diferentes circunstancias hemos tenido que mudarnos de servidor pero esperamos que este sea definitivo, al menos durante algún tiempo.

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