diario de un objeto

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secuestro VII

cuando terminaron notó su cuerpo más sensible, como si pudiera percibir cualquier movimiento del aire, por muy ligero que fuese. no recordaba en qué momento había dejado de protestar. cuando lo terminaron de secar, lo último que notó fue que volvían a ponerle algo en los genitales pero esta vez sintió el tacto metálico y como cubría todo su pene, a la vez que ajustaban algo a sus testículos.
hábilmente y de forma rápida lo desataron y lo sentaron en la silla ajustando correas a las muñecas, el pecho y los tobillos. el que parecía el jefe se colocó delante de él y, mirándolo fijamente, movió negativamente la cabeza. se dio cuenta de que era una advertencia . había algo que no debía hacer. cuando notó que otro le quitaba la mordaza supo a lo que se refería, sin embargo, en cuanto se la quitaron no se pudo resistir.
-¿pero que…? -no pudo terminar la frase porque una fuerte descarga originada en su polla le recorrió todo el cuerpo e hizo que se convulsionara. cuando su grito se apagó, volvió a decir:
-yo no…- y una nueva descarga con un nuevo grito. estaba sudando a mares y jadeaba.
se mordió los labios para no volver a cometer el mismo error. los tres que habían estado como esperando, se pusieron rápidamente en marcha y él oyó cómo se encendía una máquina. comenzaron a pasársela por la cabeza, mientras otro le afeitaba la barba. el tercero, que parecía el jefe, estaba de pie viendo como los otros trabajaban. ante cualquier indicio de que fuera a decir algo, un ligero movimiento de los ojos del jefe lo disuadían.
cuando el pelo dejó de caer, también le pusieron espuma en la cabeza, incluyendo las cejas, y empezaron a afeitársela. algunas lágrimas cayeron pro su cara mientras apretaba los dientes, entre la frustración, el miedo y la impotencia.
cuando le quitaron los últimos restos de espuma, supo que no le quedaba ni un sólo pelo en el cuerpo. el que parecía el jefe se acercó y pasó su mano por su cabeza. notó el suave tacto del latex y su polla volvió a reaccionar a su pesar pero esta vez el tubo metálico le impidió llegar más lejos, transformando la excitación en dolor.
casi llevados por una misma voluntad, los tres se pusieron en marcha. la puerta se abrió y salieron por ella. cuando volvió a cerrarse pensó que lo peor había pasado y que disponía de un tiempo de descanso.
entonces comenzó todo.


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este es el nuevo espacio de diariodeunobjeto, que antes fue diariodeunesclavo. debido a diferentes circunstancias hemos tenido que mudarnos de servidor pero esperamos que este sea definitivo, al menos durante algún tiempo.

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